jueves, 6 de diciembre de 2007

POR LA VENTANA

This young lady suffered an accident while she was heading to render her PSU. She was rolled over by a car and had a severe leg fracture.
A esta jovencita se le admitió en la Universidad San Sebastián sin rendir la PSU, por su "mala pata". What's happening, by Jove? ESTE PAIS ME GUSTA PORQUE SUS CIUDADANOS SON PONDERADOS (como éramos los ingleses alntes de los Hooligans). ¡Pero aquí se pusieron tropicales (con todo respeto para Venezuela)! Para qué decir los medios de comunicación, cómo han resaltado el hecho. Alabando la actitud de las universidades, por supuesto. En esto La Prensa Austral se ha llevado las palmas.
¿Cuántos jóvenes no pueden rendir la PSU porque se enfermaron, o tuvieron accidentes, o se les murió la mamá, o porque se incendió ese día su casa? ¿Eso les da derecho a entrar a la universidad sin dar la prueba? ¿Por la ventana?
Es posible que a la Universidad San Sebastián, de la cual no tengo la más mínima referencia, le sobren cupos. All right (jamás diré "OK", esa atrocidad inventada por los norteamericanos). Pero en la Universidad de Magallanes también se volvieron loquitos, y le ofrecieron cualquier carrera.
Says I: el que no pudo rendir su PSU por fuerza mayor, tendrá que esperar hasta la próxima oprtunidad. Si el mundo no se acaba. Un año libre es bueno para prepararse, tomar cursos, leer, trabajar un poco en alguna actividad remunerada. Es bueno para demostrar la RESILENCIA, es decir, la capacidad de sobreponerse a las frustraciones.
¡Pero no! Se le da todo en bandeja. Good for her, pero ¿qué dirá el primero de la lista de espera, y que no pudo entrar? ¿Qué explicación le damos a él o ella, y a sus padres? ¿Que no tuvo la suerte de sufrir un accidente?
Nada personal, señorita.

sábado, 1 de diciembre de 2007

DON DIEGO NO ATIENDE MUY BIEN

Decidimos ir con my wife Margaret (en realidad se llama Margarita, pero mi corazón inglés se resiste a llamarla "Maggie") una noche de sábado a probar la cena que ofrece el nuevo Hotel Diego de Almagro.
El hotel es... bueno, un hotel. Por fuera no dice nada. Bien ubicado, al final de Avenida Colón (Colón 1220, fono 56 061 208088).

Esta foto fue tomada de día. Los autos que están en la fila delantera no son precisamente huéspedes del hotel, sino que se estacionan ahí PARA NO PAGAR ESTACIONAMIENTO EN EL CENTRO. ¡Los tengo "cachados"! (Linda palabra, "cachar"). Ojo con la marquesina, que al primer temblor aplastará a un par de taxis. La historia dice que hubo un temblor fuerte en Punta Arenas en 1907, luego un terremoto en 1947. Entre el primero y el segundo pasaron cuarenta años, y desde entonces van sesenta. Ya estaría tocando, ¿no?
Well, when we got there with Margaret era ya de noche. Venía entrando una joven turista de aspecto muy british, quien regresaba al parecer de un paseo frente al mar. Tras ella uno de estos distinguidos autos "tuning" con la música a discreto volumen, y unos jóvenes elegantemente vestidos en su interior, quienes le ofrecían un city tour nocturno. ¿Por qué no habrá aceptado, digo yo?
Speaking seriously, en una noche agradable cualquier turista puede tener ganas de pasear frente al mar, y está en su derecho. Pero ¡NEVER! en Playa Colón. De partida no hay ninguna iluminación más allá del hotel. En seguida, abundan los patanes que se juntan a beber licor o drogarse. ¡VERY DANGEROUS!


Bueno, aquí llegamos a la entrada. Si se observa bien, la puerta tiene dos hojas. ¿POR QUÉ SIEMPRE TIENE QUE HABER SÓLO UNA UTILIZABLE, Y LA OTRA FIRMEMENTE CERRADA? ¡Qué desagradable empujer una puerta y que ésta no abra! Un mal magallánico, evidenciable en todos los servicios públicos, bancos, hospitales, restaurantes. Haya o no haya viento. ¡I HATE IT!


A la entrada al hotel, una dama en el mesón de recepción, en amena charla por teléfono, no nos saludó, apenas nos miró. Buscando el restaurante, vimos este aviso en la pared. El lobby, está claro dónde está, agregado al hecho que de allá veníamos. Lo que no se entiende es lo que viene más abajo. El restaurante está más cerca de la flecha de arriba, am I mistaken? Puede que la piscina Y la swimming pool estén claramente hacia la izquierda. Mientras con Margaret tratábamos de dilucidar el problema con evidente aspecto de despistados, ¿ustedes creen que alguien nos ofreció ayuda? NOBODY, BY JOVE! Ni la dama de recepción, que veía que estábamos perdidos, ni ninguno de varios empleados que pasaron por el lugar.



Al final, mediante ensayo y error, logramos nuestro objetivo. Un salón amplio, prácticamente vacío un sábado a las diez de la noche, llama la atención. La decoración intenta ser cálida, con mucho burdeo en las paredes, pero por algún motivo no lo logra.
Nos atiende una garzona que jamás ofreció aperitivo, ni vino, ni postre. Así que cenamos sin aperitivo y sin vino.



Fetuccini con mariscos, bastante buenos, a $ 5.800. Conseguimos que nos trajeran de postre un panqueque celestino, normal, a $ 2.500.
Quizás algún día repetiremos la visita, después de algún entrenamiento del personal en atención de público, que al Diego de Almagro le llora a gritos.